CUANDO MANADAS DE DIOSES GOBERNABAN NUESTROS ACTOS
Miles y miles de generaciones se han malgastado. Su ignorancia creó un mundo imaginario, una poblada fauna de divinidades, de imágenes a las que adorar. Una tormeta, una mala cosecha, una epidemia…. La fortuna, el fracaso, las victorias o derrotas en las contiendas, todo era controlado por esos seres malévolos e imaginarios. El designio de las personas estaba en manos de estos malhumorados seres de enorme poder.
Cada movimiento, cada pensamiento podía ser observado, desencadenando el agrado o la ira de este u otro dios. Ello convertía un día cotidiano para estos abnegados antepasados nuestros en un interminable repertorio de rituales, de gestos, de ofrendas y sacrificios de todo tipo. Había que gustar a tan poderosos observadores…
